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    El viejo pozo

    El viejo pozo ofrece en silencio, incansable, sin parar, su refresco, puro y delicioso, día a día siempre igual. Quisiera ser igual que el pozo, lo de dentro de mi, dar con gozo. ¿Pero dar y dar cada día, querido pozo, no resulta tormentoso? Suavemente me responde mi amigo el pozo: “Soy pozo solamente y no la fuente. El agua fluye a través de mi para que la entregue, Esto me da felicidad y alegría.” Y así decidí, hacer como mi amigo el pozo: recibir fuerzas para vivir y felizmente dar, que la fuente me trae a mí. Autor:  Artur Kleemann Traducción: Dorin Köpper