agua electroactivada ECA,  Desinfección del agua

La desinfección del agua en el futuro estará cada vez más descentralizada

Es bien sabido que el cloro ocupa un lugar destacado en la higiene del agua desde hace mucho tiempo. El cloro y los productos con cloro son relativamente económicos y seguros cuando se usan de forma apropiada y profesional. Sin embargo, ya causan importantes daños a la naturaleza, a nosotros mismos y a todo nuestro entorno.

 

A pesar de que ya existen métodos de desinfección alternativos con los que se obtienen los mismos efectos en la higiene del agua, estos requieren un mayor control y también presentan algunas otras desventajas.


Pero existe otra posibilidad: producir la dosis de cloro activo desinfectante necesaria en cualquier momento y en la cantidad que quiere. Es a partir de una pequeña cantidad de sal común normal y dosificar el concentrado obtenido allí donde se necesita. No deja residuos, ya que la poca cantidad de sal necesaria para la electrólisis se vuelve a convertir en sal normal, después de la fase activa. El método es muy sencillo. Lo único que se necesita para que los electrodos generen la activación es agua, una pequeña cantidad de sal y corriente galvánica para la electrólisis. El resultado es un concentrado desinfectante que se añade al flujo de agua al 3  % o como máximo al 5  % y que en diferentes concentraciones ofrece muchas otras posibilidades de aplicación. En pocos minutos se pueden desinfectar habitaciones enteras mediante pulverización a altas dosis o se puede fumigar en la ganadería para desinfectar los establos, incluyendo a los propios animales, de forma totalmente inofensiva. La dosis es muy baja y, por tanto, no es corrosiva. En plantaciones y cultivos evita la infestación de hongos e incluso puede constituir un alimento rico en minerales. Este método de desinfección es tan inofensivo, tan eficaz y tiene un ámbito de acción tan amplio que es difícil de creer que algo tan simple pueda ser tan efectivo y sencillo.

Esquema de principio de una instalación para la cloración de una piscina con un equipo de electrólisis Envirolyte

Desinfección del agua con electrólisis

Dicho de forma sencilla: la electrólisis descompone los compuestos químicos mediante corriente continua. En este caso, lo que se descompone no es la estructura y los minerales del agua, sino la pequeña cantidad de sal conductora. Lo que sucede es que esta reacción ocurre en el agua. La oxidación siempre tiene lugar en el ánodo y la reducción siempre tiene lugar en el cátodo. La energía que pone en marcha el proceso es proporcionada por la corriente continua.

El agua se divide durante un cierto tiempo en sus componentes hidrógeno y oxígeno. Cuando se disuelve sal en el agua, por regla general, es la sal, y no el agua, la que se somete a la electrólisis, ya que los iones de la sal son más fáciles de oxidar o de reducir que el agua. Esto es exactamente lo que se aprovecha en la electrólisis de agua salada. Lo mismo hacen los relámpagos con el agua salada del mar. La “sal” utilizada es el cloruro de sodio, es decir, sal común. La electrólisis descompone el cloruro de sodio en sodio y cloro, reduciendo el sodio y oxidando el cloruro.

El cloro gaseoso así producido reacciona ahora con el agua y forma ácido hipocloroso, que es el “cloro libre” utilizado para la desinfección del agua. Los subproductos generados son ácido clorhídrico e hidróxido de sodio, que reaccionan entre sí para formar cloruro de sodio, es decir, de nuevo sal inofensiva. El ácido hipocloroso, el llamado “cloro libre”, pertenece al grupo de los agentes oxidantes fuertes y normalmente es idóneo para desinfectar el agua y muchas otras cosas más.

Las reacciones secundarias que se producen, en última instancia, generan oxígeno. Es decir, el ácido hipocloroso resultante se separa en oxígeno y lo hace a través de pasos intermedios extremadamente reactivos. En sentido figurado, se produce también una especie de “oxígeno activo”.

Pero, los productos altamente reactivos raras veces son muy estables. Esa es la razón por la que el ácido hipocloroso libre desinfecta, pero no es estable durante mucho tiempo, lo cual es deseable en este caso. Su rápida descomposición no es necesariamente negativa. Y el ácido hipocloroso tampoco se “pierde inútilmente”, ya que su descomposición tiene un fuerte efecto desinfectante.

Equipo de electrólisis utilizado para la prevención de legionella en un hospital

Ventajas

• La desinfección se simplifica enormemente.
• Siempre se produce inmediatamente in situ la cantidad necesaria.
• No se requieren éstas enormes cantidades de productos químicos a base de cloro que se usan
ahora.
• No se generan compuestos químicos indeseables en el agua.
• Es posible reducir al mínimo todos los productos químicos, incluidos los productos de limpieza.

El equipo consta de un sistema de electrólisis que funciona con corriente galvánica, placas de titanio y otros tantos metales nobles, una unidad de control y una bomba dosificadora totalmente automática. El caudal y la cantidad de sal necesaria se regulan automáticamente y se almacenan temporalmente en un depósito de almacenamiento. Este concentrado se añade al agua corriente en una proporción del 3-5  % o se puede envasar en forma de concentrado gracias a la salida integrada en el equipo. Este procedimiento de desinfección está aprobado legalmente desde hace varios años.

Es difícil encontrar un método de desinfección más económico en el consumo. Después de varios años de uso intensivo solo es necesario reemplazar los electrodos. Este tipo de desinfección del agua procede de largas investigaciones realizadas en Rusia donde fue desarrollado hasta su comercialización en el mercado. Es un método increíblemente bueno, robusto y fácil de usar.

 

Marion Kuprat,

www.agua-viva.info

www.envirolyte-spain.es

Traducción:

www.claudiafischer.com

 

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