Agua, un ser genial y milagroso

29 - abril - 2014 by

Agua, un ser genial y milagroso

Todo el mundo sabe lo que es el agua: se abre el grifo y ya fluye el H2O tan preciado. En la cocina, en el baño, para beber y para limpiar. Así de simple. Y para muchas personas es todo lo que hay que saber. Pero para Peter Gross, investigador alemán del agua, el tema no termina aquí. Él considera que la calidad del agua es parte integrante de nuestra calidad de vida.

Agua, un ser genial y milagroso

“El porcentaje de peso vivo que supone el agua corporal de cada persona depende de su edad y varía entre 95% y 60%. En adultos de edad media el porcentaje de agua corporal ronda el 70-75% de su peso total. Es la capacidad del cuerpo de retener agua lo que supone un parámetro para la edad biológica de cada persona. Esto tiene igual validez para animales. Por tanto es bueno saber que la capacidad del cuerpo de retener agua se puede incluso aumentar considerablemente si se toma el agua correcta. Incluso existe la posibilidad de contrarrestar hasta cierto punto la deshidratación paulatina del cuerpo y demostrarlo mediante mediciones. Y esta regresión biológica va vinculada con un aumento importante de vitalidad.

El aspecto cuantitativo del agua

Watercure

“Usted no está enfermo, está sediento. No trate la sede con medicamentos.” Dr. F. Batmanghelidj

A menudo los enfermos padecen de un déficit importante de agua. Dr. Faridun Batmanghelidj, médico iraní residente en EE.UU., ha podido demostrar que muchos síntomas de enfermedad desaparecen con solo beber suficiente agua. Esta prueba la pudo aportar con 3000 de sus pacientes.
La causa de esto parece estar en que el agua regula todas las funciones dentro de nuestro complejo organismo. Dentro del mismo, el agua no solo se mueve por el sistema linfático, sino que también está en la sangre, en la orina, en la saliva, en el líquido de la medula ósea y dentro del agua celular. Incluso dentro de los huesos se mueve agua por cada una de las fibras nerviosas pasando por canales microscópicos. Por eso, todo el sistema nervioso registra cuando existe un déficit de agua e informa de ello por medio del dolor. Así que muchas ‘averías’ en nuestro cuerpo pueden ser consecuencia de un déficit de agua. Está claro que la teoría “estados de dolor por falta de agua” discrepa de la medicina tradicional. Y por eso se sigue tratando con calmantes que a la larga repercuten negativamente en nuestra salud y nuestro estado general. Incluso puede suceder que los medicamentos lleven a reducir dentro de nuestro cuerpo aun más el flujo de agua, de por sí ya reducido, lo cual significa que en esos casos incluso aceleran la deshidratación. El resultado de esta reacción en cadena es que a nuestro cuerpo le cuesta aun más expulsar las sustancias químicas que se le van administrando, lo que conlleva a nuevos efectos secundarios.

Nuestras costumbres de comer y beber tienen una influencia negativa en el balance hídrico de nuestro cuerpo. Tan solo voy a nombrar el café, el té negro, alcohol y el montón de refrescos tipo Colas. El consumo de grandes cantidades de este tipo de bebidas nos genera un déficit de agua cada vez mayor. Cuando una persona lleva desde hace años padeciendo de deshidratación, sus células del cuerpo reaccionan a un súbito y exagerado consumo de agua como esponjas desecadas y endurecidas, causando en el primer momento aun más problemas a esta persona deshidratada.

Y todavía no hemos hablado del aspecto dinámico-energético del agua. El agua químicamente purificada que recibimos de las centrales de suministro de agua es limpia, pero está muerta. No se puede comparar con el agua viva. A partir de aquí pondré al agua viva en el centro de mis reflexiones. Es importante reflexionar de forma diferenciada y amplia sobre el aspecto cualitativo del agua.

Agua El aspecto cualitativo del agua

Las moléculas de agua son auténticos enanitos. Viven en agrupaciones que en inglés se llaman “cluster”. Las agrupaciones de moléculas de agua, es decir los cluster de agua, viven en diferentes tamaños. Justo encima del punto álgido (0º C) una de estas bolas de moléculas consta aproximadamente de unas 700 moléculas de agua, a la temperatura de 20º C se compone de unas 450 y a 37º C de unas 400 moléculas. Y cuando el agua se evapora, sigue siendo por lo menos de 50 moléculas.
Gracias a las estructuras “cluster” es posible que se archive información dentro del agua, como ya lo conocemos en la homeopatía. Así que si una sustancia entra en nuestro cuerpo, enseguida es rodeada por moléculas de agua, haciendo que la formación del orden interno de esta estructura de agua cambie y vaya transmitiendo el nuevo orden interno de esta sustancia dentro del agua. Esto hace que hagan su efecto en el agua sustancias que materialmente ya no existen, igual que en la homeopatía. El agua es capaz de formar una variedad tan enorme de estas estructuras “cluster” que incluso los procesadores más grandes y más potentes del mundo no son capaces de seguir la dinámica interna del intercambio de señales de los sistemas de moléculas de agua. Hay investigadores convencidos de que el agua dispone de un almacén de diferentes estructuras de “cluster” tan inmenso, que se podrían llenar bibliotecas enteras con las posibilidades de información.

Las informaciones que son transmitidas a través del agua y que podemos medir en forma de diferentes frecuencias no siempre son sólo positivas. Nuestro cuerpo absorbe todas las frecuencias que su entorno le ofrece. Por eso también podemos dañarnos con agua inadecuada. Las sustancias activas en sí son extraídas por filtración en las plantas de tratamiento físico y químico del agua, pero, según los resultados obtenidos hasta la actualidad por los investigadores del agua, la información archivada en el agua persiste.

Casi todo el “conocimiento” del agua se pierde si se calienta el vapor de agua a unos 400º C. Para borrar información del agua hace falta proporcionarle energía. Esto es un proceso muy efectivo, pero también muy costoso, porque no sólo requiere un consumo de energía enorme, sino además una caldera a presión muy cara, para poder borrar la memoria del agua. De esta manera los investigadores del agua intentan borrar el agua potable de datos, como un propietario de ordenador lo quiere lograr en el disco duro mediante un proceso de borrado. Teóricamente también sería posible eliminar información de sustancias nocivas mediante rayos X, pero generaría combinaciones tóxicas. Otra posibilidad no recomendable sería tratar el agua con rayos láser.

A menudo los enfermos padecen de un déficit importante de agua. Dr. Faridun Batmanghelidj, médico iraní residente en EE.UU., ha podido demostrar que muchos síntomas de enfermedad desaparecen con solo beber suficiente agua. Esta prueba la pudo aportar con 3000 de sus pacientes.

Hace más de medio siglo que el guardabosques Viktor Schauberger descubrió reglas básicas del agua gracias a las observaciones geniales que hizo en la naturaleza. Entre otros también el hecho de que el agua puede purificarse a sí misma, tal y como sucede en los ríos y arroyos naturales mediante las diferentes técnicas de remolino que existen en la naturaleza (Lea la biografía de Viktor Schauberger en el libro Agua Viva, con las explicaciones y gráficos técnicos de su teoría de los remolinos en implosión). Parece ser que el método más efectivo y libre de efectos secundarios es un proceso de politurbulencias, mediante el cual el agua es sometida no solo química, sino también físicamente a un proceso de autodepuración comparable con el método empleado por la naturaleza. Una sola turbulencia sería absolutamente insuficiente. Remolinos de agua son necesarios para la creación de agua viva. Y la autodepuración es más duradera cuanto más intensa sea la turbulencia. (El Activador GIE reproduce muchos diferentes remolinos en implosión, emulando como suele regenerarse el agua en la propia naturaleza.)

Viktor Schauberger 1885-1958

Las sustancias activas se obtienen por filtración en las plantas de tratamiento físico y químico del agua, y con las técnicas actuales es posible analizar sustancias hasta trazas insignificantes, pero con estos métodos de medición caros y complicados tan solo se miden las sustancias individuales que también se están buscando. En el caso del agua corriente solo se trata de pocas sustancias problemáticas, a parte de los minerales naturales. Pero está claro que con estos análisis del agua convencionales nunca será posible detectar la totalidad de las sustancias existentes, que mientras tanto ascienden a varios millones de sustancias químicas.
Uno de estos métodos de análisis completos se está empleando con gran éxito por grupos de investigación privados, aunque aún esté a la espera de ser científicamente reconocido. Según el mundialmente conocido investigador alemán del agua, Dr.rer.nat. Wolfgang Ludwig, puede el agua almacenar las informaciones una vez registradas a un nivel de determinadas frecuencias y transmitirlas a otros sistemas biológicos.

Si bebemos agua contaminada con sustancias nocivas, nos formamos a nosotros mismos una plataforma para enfermedades y una salud frágil, un proceso que puede durar muchos años en desarrollarse. Por eso se somete el agua potable a un proceso de depuración química, destinada a la eliminación del mayor número posible de sustancias nocivas, pero que lamentablemente es insatisfactorio si miramos por ejemplo el valor límite de nitrato. Aunque por regla general este último no suele causar daños a personas adultas, sí puede ser nocivo para niños lactantes. Ni las ciudades ni los diferentes países se ponen de acuerdo sobre la calidades químicas que debería tener el agua potable. De ahí que el indicar valores límite es un asunto bastante dudoso.

El agua cargada de sustancias nocivas, como la que solemos recibir en nuestras cisternas, ha pasado por una planta depuradora de aguas química y fue limpiada de bacterias, pero sigue mostrando ciertas frecuencias electromagnéticas. Si se estudian a fondo, es posible adjudicar estas vibraciones con cierta longitud de onda a exactamente esas sustancias nocivas. Por tanto el agua, incluso después de un tratamiento en una central de aguas, sigue portando determinadas señales que según su longitud de onda pueden ser nocivas para nuestra salud.

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Dr. Wolfgang Ludwig

Desde hace unos años se están desarrollando trabajos de investigación para observar las interacciones entre agua y organismos vivos a nivel físico, concretamente al nivel de vibraciones electromagnéticas. Estas investigaciones pertenecen a un campo en el que aún no disponemos de muchos conocimientos seguros. Pero si lográramos confirmar ampliamente los resultados, que en un inicio ya se han obtenido, y sacásemos las conclusiones correspondientes, las consecuencias podrían ser ciertamente revolucionarias.

Es sabido que existen determinadas frecuencias electromagnéticas de agua contaminada con metales pesados, que se han podido demostrar en enfermedades de cáncer. Eso es por ejemplo el caso de esa frecuencia de 1,8 hertzios, es decir, una frecuencia muy baja. Aun después de la depuración del agua, incluso por destilación, las informaciones de sustancias nocivas, las vibraciones electromagnéticas transmisibles, siguen en las moléculas de agua, como se puede demostrar.

Aún cuando nuestro agua esté químicamente limpia, sigue contaminada con información de sustancias nocivas.

Lo mismo pasa con la lluvia. Cuando las nubes de agua, nutridas por la evaporación de océanos y mares, se descargan sobre campos y praderas, transmiten al mismo tiempo la carga de información de sustancias nocivas a los sistemas biológicos. Porque cuando bebemos agua, no es la sustancia química la que ejerce sus efectos sobre nuestro cuerpo, sino las frecuencias desfavorables de la misma. Bajo frecuencias desfavorables conocemos actualmente por ejemplo 1,8 hertzios y 5 hertzios mientras que 1,2 hertzios, 2,5 hertzios y 10 hertzios son frecuencias naturales.

La lluvia

La lluvia

Un ejemplo famoso es la frecuencia de 32,5 kilohertzios que suelen tener los relojes de cuarzo y que es una frecuencia desfavorable. Sin embargo también existen relojes de cuarzo con una frecuencia de 1 megahertzio, pero son considerablemente mas caros. Las frecuencias de esos relojes no han resultado ser perjudiciales, mientras que los relojes de cuarzo comunes pueden causar molestias según aseguran algunos médicos.

Mediciones del agua de Lourdes o del Ganges, así como pruebas de otras aguas curativas, han dado que estas aguas conservan unas frecuencias electromagnéticas especialmente positivas. El agua del Ganges, que en el fondo es agua bastante sucia, tiene sin embargo un espectro prácticamente ideal de frecuencias exclusivamente favorables para la vida. Similar es el caso de otras aguas de fuentes curativas. Un método de control para determinar la calidad del agua es por ejemplo la absorción del agua de luz ultravioleta. Cuanto menor la absorción de luz ultravioleta, mejor la calidad del agua. Y viceversa, es decir, cuanto más luz ultravioleta absorbe el agua, peor su calidad. Y es curioso observar que agua cargada con sustancias nocivas sigue teniendo una absorción de luz ultravioleta muy alta, a pesar de haber pasado por un proceso de depuración profunda. Existen varios tipos de espectrómetros con ayuda de los cuales se pueden medir las frecuencias del agua en toda la franja de ondas electromagnéticas.

Hasta hoy se han investigado muy poco los efectos recíprocos energéticos entre los sistemas materiales y los biológicos. Pero los fenómenos que se pueden observar en este campo ya son conocidos por la humanidad desde hace miles de años. Por eso sería vanidoso aseverar que ya hemos investigado y explicado todos los fenómenos que se pueden observar en la naturaleza.

Pero una cosa es segura: el agua potable debería ser sometida a un análisis espectral a fondo. En todo caso se debería cambiar a agua más provechosa en los casos en que nuestra agua potable esté biológicamente muerta, nociva o dudosa. Y no evaluar basándose en unos valores límite que la Ley ha establecido y que cambian constantemente, sino empleando un espectrómetro que cubra toda la gama de frecuencias de 0 hasta megahertzios.

Por tanto sería bueno que la medicina también incluyese las propiedades físicas del agua, incluyendo las del agua corporal, en sus investigaciones, y persiguiese programas de investigación que condujeran al esclarecimiento de las relaciones exactas. La discusión sobre valores límite obtendría así una dimensión completamente nueva: el aspecto de agua viva, que es algo totalmente diferente que el agua potable esterilizada y baja en nitrato. No es posible que agua potable no sea dañina tan solo porque no supera determinados valores límite, que para colmo varían a menudo. En vista de este conocimiento, mi responsabilidad no consiste en buscar nuevos valores límite, sino en buscar dónde se puede hablar de vida en el agua y no de la materia agua.

 

Hasta hoy se han investigado muy poco los efectos recíprocos energéticos entre los sistemas materiales y los biológicos.

El agua es reprogramable mediante un suministro dirigido de energía, como también ocurre mediante la agitación homeopática. Así por ejemplo ya se han medido en el Instituto “Max-Planck” para investigación de flujo en Gotinga (Alemania) ondas de choque que llegan a alcanzar en un vaso una velocidad de 90 km/h.
En el laboratorio se fabrican soluciones homeopáticas mediante agitación rítmica. El mismo efecto se produce en el mar con la ayuda del viento y de las olas, de modo que muchas nubes nos traen una lluvia altamente contaminada con información, que después cae sobre los campos, es decir sobre nuestras frutas y verduras. La lluvia que se filtra en nuestros campos de cultivo recoge por su camino en el balance hídrico nuevos fungicidas, herbicidas y pesticidas. Este agua la consumen las vacas cuando pastan en las dehesas, y a continuación nos pasan esa parte de agua contaminada con información mediante los productos lácteos y la carne que consumimos. Así se presenta nuestra situación alimenticia si la analizamos a fondo.

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El agua es reprogramable mediante un suministro dirigido de energía

A esto se suma que, según informes de investigación correspondientes, las informaciones homeopáticas se propagan rápidamente. Una molécula pasa la información a otra. Cada molécula de agua tiene las propiedades de una antena: su construcción es bipolar y puede tanto transmitir como recibir. En el agua se han detectado señales de diferentes frecuencias. A veces se trata de ondas bajas de 7,8 hertzios que equivalen a las frecuencias del hipocampo en nuestro cerebro. Pero también hay sonidos de 72 hertzios comparables a agua fresca de manantial, y de vez en cuando nos encontramos con ondas ultracortas en el agua.

Continuamente tenemos soluciones homeopáticas en el agua. Todo de pende de sus efectos vitales. El francés Dr. Jacques Benveniste estuvo dispuesto a ofrecer la prueba que demostraba que el agua se “acuerda” de anteriores contactos con sustancias biológicas activas. Esto le costó su puesto de trabajo en la universidad. Su investigación de la memorización del agua fué parada. Através de financiaciones privadas se pudo continuar su investigación, la cual se encuentra en inglés en el Internet. Clic por aqui

 Dr. Jacques Benveniste

Dr. Jacques Benveniste

Los “cluster” se comunican mediante su superficie. Cada “cluster” puede participar en la emisión de señales, cuando se produce un “intercambio de ideas”. En agua tranquila sin embargo los “cluster” se aburren. Se vuelven cada vez más perezosos y poco después cortan la comunicación definitivamente. Pero unos pequeños remolinos o una turbulencia refrescante los reanima con un aumento del nivel de energía que es mensurable.

Conclusión: Hoy en día los investigadores ya están en condiciones de oír el idioma del agua, pero aún no entienden su lenguaje. Es igual que cuando medimos que una persona está pensando, durmiendo o soñando, pero no sabemos el qué. El conocimiento universal oculto en las estructuras del agua está muy bien cifrado.

Lo que intento acercarles es que, al parecer, el agua dispone de una conciencia superior. Solamente hemos logrado descifrar fragmentos del secreto que encierra el agua. El agua es un ser vivo, inteligente y casi genial, y pertenece al orden más alto. Tenemos que tratarla con el mayor respeto y con sumo cuidado.

El contenido de energía del agua viva

Toda vida en la tierra está ligada al agua. La diferencia entre el agua y otros líquidos es que forma un denominado sistema de dos fases: tiene una fase desordenada de moléculas de agua, y otra fase que está altamente ordenada. La fase ordenada se denomina líquido-cristalina, porque tiene un grado de orden similar al del cristal. Los enlaces energéticos en la fase desordenada, es decir en la fase normal líquida, son muy pocos, mientras que las fuerzas intermoleculares en la parte líquido-cristalina poseen un alto grado de energía. Ellas posibilitan los enlaces entre varios cientos de moléculas de agua.
Estos enlaces intermoleculares son los llamados puentes de hidrógeno. Con varios de estos enlaces se puede conseguir un sinfín de posibles estructuras de agua en fase líquido-cristalina. Podemos hablar de un sistema reticular altamente complejo. Este sistema reticular tiene facilidad para vibrar como un arpa y posee una gran cantidad de frecuencias propias. Este espectro de frecuencias es la imagen física de la estructura geométrica del agua y cambia a lo largo de diferentes procesos de la vida y de forma característica. Es decir que podemos leer en el agua los procesos de vida de forma espectroscópica. En el futuro determinaremos por tanto la calidad del agua no solo con métodos químicos, sino que también y sobre todo con el método espectroscópico.

Todos los procesos de la vida están siempre vinculados a procesos físico-químicos en el agua. También los estados de enfermedad, hasta la pérdida total de vitalidad e incluso la muerte, se reflejan en la estructura del agua. Existe una clara diferencia entre el espectro de fotones de agua envenenada y el de agua viva: este último presenta un vivo intercambio de fotones con su entorno. Por tanto el agua viva siempre tiene un contenido alto de energía, que lo puede traspasar a otros sistemas biológicos en forma de interacción.

Pero en el momento en que el agua entra en contacto con sustancias nocivas como por ejemplo plomo, las propiedades de resonancia del agua cambian. Se forma un espectro completamente nuevo. Cada sustancia nociva posee un número determinado de frecuencias propias. Estas, al parecer, son traspasadas al agua en el momento que ésta entra en contacto con las sustancias nocivas.

Hay ensayos en que se ha podido demostrar que no solo es posible borrar informaciones de sustancias nocivas, sino también el inducir frecuencias positivas. El profesor Smith ,de Inglaterra, llevó a cabo uno de estos ensayos. Primero sometió a una persona durante un cuarto de hora a las radiaciones de una frecuencia de 40 hertzios. A continuación se midió en ésta persona una frecuencia propia de 40 hertzios incluyendo las ondas superiores. De una manera similar se puede demostrar en el agua corporal, de prácticamente todas las personas que viven en estas latitudes, la frecuencia de 50 hertzios con sus correspondientes frecuencias superiores: se trata de la frecuencia de la red de corriente alterna.

Con la ayuda de campos magnéticos inalámbricos ha sido posible inducir en agua corporal y en agua normal vibraciones de piedras preciosas, de colores, de sonidos y de todo tipo de otras frecuencias naturales y útiles. El agua viva tiene una cantidad muy elevada de cuantos de efecto recíproco, lo que significa que absorbe biofotones y los vuelva a pasar, y esto en un contínuo proceso de intercambio, tal y como también lo hace el agua de Lourdes o del Ganges.

Una vez que el agua ha entrado en contacto con sustancias nocivas, queda muerta y ni siquiera la mejor de las plantas depuradoras de agua que hoy en día están funcionando según las disposiciones legales, sería capaz de reavivarla de esta manera. Energéticamente está muerta y la información útil que le queda es prácticamente nula.

El agua de alto valor biológico tiene que contener cierta información, determinadas frecuencias útiles para ser saludable para nuestro cuerpo. Sin embargo la investigación general está aún muy alejada de reconocer este fenómeno. Pero deberíamos de tener en cuenta que el aspecto material del mundo solamente investiga una fracción mínima de la realidad.

Masaru Emoto

Masaru Emoto

La calidad del agua – por primera vez hecha visible en fotografía

Aunque el agua corporal de humanos y animales es bien diferente a las aguas de manantial más puras, sí tienen un punto en común: que siempre contienen un espectro inmenso de valiosas informaciones para la vida. Si por ejemplo congelamos una gota de agua de manantial fresca, podemos ver bajo el microscopio unas estructuras de cristal maravillosas de un agua aún no contaminada. Y desde hace poco también es posible fotografiarlas.

Esta investigación de doce años fue llevada a cabo por el japonés Masaru Emoto, el cual con la ayuda de miles de fotografías pudo por vez primera demostrar las diferentes calidades de agua y con ello dar a la ciencia un paradigma del agua completamente nuevo. Los cristales de agua de manantial más pura forman unas estructuras hexagonales preciosas. Ningún cristal es idéntico al otro. Son tan individuales como la huella dactilar de una persona.

En las siguientes imágenes se pueden apreciar fotos de agua corriente de dos ciudades y que fueron hechas por el mismo sistema. En ambos casos el agua cumple con la normativa de agua potable y es calificada por las centrales de agua como “agua potable buena”. Se puede ver claramente que este agua ya no es capaz de formar cristales porque para ello le falta la fuerza biológica necesaria.

Agua potable sin estruturar

El agua corporal de las personas varía entre un 90% y un 60% del peso total del cuerpo, en función de la edad de cada persona. Debido a las excreciones y la transpiración cutánea necesitamos reponer cada día unos 2 litros y medio del agua así perdida.

La valencia biológica de este agua repuesta es la que tarde o temprano decidirá sobre salud o enfermedad del consumidor de agua. Cuando una persona bebe todos los días agua de estas características, su cuerpo tiene que hacer un enorme esfuerzo para producir agua corporal de alta calidad, lo que significa que gasta mucha energía valiosa. Llega el momento en que el cuerpo ya no lo consigue y empiezan a surgir malestares. También las frutas y verduras que consumimos están sometidas a las mismas leyes de la naturaleza. Todo lo artificial es incapaz de participar en la dinámica de la vida, lo que conlleva a la aparición de efectos secundarios no deseados.

Deducimos que un agua calificada de buena, solamente porque cumple los parámetros indicados por un reglamento de agua potable, no puede ser aceptada como de valor pleno por parte de los sistemas biológicos (hombre, animal, planta).

En las imágenes siguientes puede verse que, copiando a la naturaleza, es técnicamente posible transformar agua corriente biológicamente muerta en agua multiactiva de una calidad máxima de agua de manantial.

Cristales antes y despues

Dr.rer.nat.Gerhard Orth, investigador alemán famoso de Leuthkirchen (Alemania) me dijo, después de haber visto las imágenes anteriores, que él, siempre que había hecho análisis de sangre con el método de fondo oscuro, se había preguntado sobre la razón por la que las personas tenían un hemograma tan catastrófico, pero que ahora entendía que la sangre de aquellas personas tenía la misma imagen estropeada que el agua corriente que consumían.

Sangra mala y buena calidad

En cuanto una persona empieza a interesarse activamente por el tema del agua, también suele desarrollar en su vida cotidiana una conciencia profunda por el agua viva, y con ello también una conciencia nueva y agudizada para su propia salud y para la reconvalecencia de la tierra. El agua, elemento misterioso, es un maestro genial para nosotros.

“Siempre fue mi mayor deseo y mi objetivo que, por los resultados obtenidos mediante investigación y observación, nunca se llegase a dañar a las personas. La realización de mi deseo se ve reflejada en el desarrollo de mi activador de agua GIE, lo cual se puede demostrar con mediciones. Los resultados de mis investigaciones me han convertido en una persona creyente.” Peter Gross, inventor del activador GIE.

Marion Kuprat 

Fuente: Estudios de Peter Gross

 

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